18.2.08

...

Tristeza, que tristeza siento. Y el corazón que ya me ataca y me ahoga. Le pido que no haga de mi garganta un nudo, pero no escucha.- ¿Será que el corazón además de ciego es sordo? –

Todo nuevamente sin control, no puedo contenerme y siento pena, porque recuerdo, regreso al corazón. Así también retorna mi hombre de vapor, de pompas de jabón, de espuma bicolor. Con él vienen mis sueños. Al verlos aparecer, ella que hace un momento sólo observaba tranquila creyendo que yo pisaría el suelo por algunos instantes, se asunta, corre, arranca despavorida, lo que me trae imágenes un tanto horrorosas que alguna vez vi. Su carrera desenfrenada se asemeja a la de un hombre quemándose a lo bonzo. Esto no quiero imaginarlo, no me gusta, la veo sufrir con el solo hecho de saber que mis ilusiones me controlan, con saber que se acercan para comandar mi vida y quitarle un gran espacio a su racionalidad; mi racionalidad, que se va a las pailas cuando él aparece, cuando vuelvo a imaginarlo, cuando lo pienso, cuando lo sueño despierta y me obsesiono. Y me digo -eres una total psicópata, estás loca-.

Aquí es donde todo vuelve a comenzar, con solo decir esas palabras, ella se tranquiliza. Y reafirmo -esto nunca sucederá, ¡que tonta, que ilusa!-.

Ese es mi ciclo, mi círculo vicioso. De eterna soñadora a extremista racional, de alegre ilusionada a triste realista. No porque la realidad sea triste, sino porque preferiría que mis sueños fueran la verdad. Y me siento egoísta, porque dejaría de lado a los demás por ser la primera en hacer real mi novela de ensueños. Sólo yo y mis ilusiones.

15.2.08

¿Las novelas de ensueños se hacen realidad?

No sé si estoy despierta o si aun sigo dormida, porque no encuentro ni una vaga diferencia entre lo que sueño y lo que pienso.

Imaginación, carencia de realidad, ficción. Eso me dices. Eso me digo.

Una típica novela de amor. Que cursi me parece, más que ilógico, una comedia quizás un drama. ¡Sí!, tragicomedia alguien terminará mal y creo que seré yo, porque soy la única “actriz real”. Te reirás de mi, reirémos de mi fatídico destino de mi desdicha de mi soledad de mi ser.

La comedia empezó, primero las carcajadas. Me burlo de mi misma, bromeo con esta situación. Me enamore del actor de vapor -¿De vapor?- .

-Si, de vapor. Pura ilusión-.

Fantasmas en mi mente dialogando (no hay control).

No pensar en nada ni en nadie ni en él hombre de ilusión es lo que quiero o más bien lo que trato de hacer. Como no puedo me someto a un martirio de presión psicológica.

-Soy un ser racional- Río con desazón y me dices:

-¡Si, si!, racional, puro cerebro sin corazón. Ese estúpido corazón. No seas ilusa.

Me torturo y no logro nada.