30.9.08

A mi ritmo.

Y el tiempo se escapa entre los dedos y entre nosotros retenemos momentos cautivándolos con las manos, sosteniéndolos entre notas musicales y siluetas.
Se vuelan los números del calendario y los punteros parecen centrífugas miniatura colgadas de cadenas. No hay prisiones de burbujas ni de segundos, pero sorprende la fugacidad como la madrugada, espía en juegos noctámbulos.

Hay música en mi cuerpo y sigue los ritmos de la tierra.

16.9.08

Tú, cielo.

Mi pelo suelto no tiene otro sentido que la libertad que abunda en tu presencia, nuestro escondite va más allá de azoteas y de mares, más allá de cabellos que atenúan el sol. No te cubro para protegernos del mundo, es sólo para observarte un rato a media luz y luego salir al día sintiendo que te amo a cualquier tonalidad.
Me encanta tu cuello risueño y tu forma de escribir, los ojos con líneas secretas que usas para observar los detalles de la vida y tu boca, tu risa y tu sonrisa, tu boca. Tú.
Y te adamo con niñez y vehemencia y con la sobriedad justa para saber que esto es locura, pero también es realidad.