7.1.09



En el momento en que el cielo se abra

mandando recados que planeen en él
sabré que me estás esperando
y la alegría será flor de cortezas caídas
por voluntad de nosotros.

Así, para que de mil gotas
una logre flotar entre la bruma
y de su centro nazca un lago de luz
que se deslice por mi escote
para saludar mis adentros con ternura.