
Siguiendo la idea de un amigo... me he animado a releer uno de mis libros favoritos. Mi amigo escribe una de las partes que más le gustan de "El Principito"; yo también tengo una parte que me gusta demasiado, no más que otras... tengo muchas favoritas... pero es de las que más me conmueven y me hacen sentir un "adulto cualquiera", cosa que lamento en lo más profundo de mi corazón.
(...) ¿Qué significa "domesticar"?- volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada-dijo el zorro-, significa "crear vínculos..."
-¿crear vínculos?-
-Efectivamente, verás- dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienen necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender-dijo el principito- Hay una flor... creo que ella me ha domesticado. (...)
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo: (...) -Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro. -Adiós- le dijo.
-Adiós-dijo el zorro-. He aquí mi secreto que no puede ser más que simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos-repitió el principito para acordarse.


