
Se encienden faroles amarillos, dorados, bañando la alameda vieja, olvidada y sólo transitada por ánimas volantes, hambrientas de soledad; vagabundas o enamoradas.
En un escenario de invierno, que transloca el duro pavimento en barro y rocío, las hojas-almas danzan para ocupar el espacio que deja el día cuando las nubes se ciernen sobre la cordillera y así saciar los labios de sed de silencios y murmullos.
2 comentarios:
wola
inspiran caleta las hojas cuando caen xD
aunque me inspiraban mas cuando estaba mas metio en la vola exitencialista (sin serlo, claro)
tai escribiendo bonito, no habia tenido tiempo de comentarte xD
saludetes y pasalo bien
amor, bkn los faroles de la alameda.
las hojas son nuestras y del otoño, de nadie más puesto que sabemos hacer nuestro el otoño, conocemos el como hacer real una imagen ficticia de otoño sin fecha otoñal pero precisamente con una alfombra de hojas bajo nuestros pies.
sencillamente sé que te amo y me basta, me basta pero no sobra.
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